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En Tribunales: Cambiando de barril las manzanas podridas

En Tribunales: Cambiando de barril las manzanas podridas
Como ya se dieron cuenta, el tema de la corrupción judicial es de particular interés para nosotros, pero no por cuestiones personales, sino porque como Abogados Litigantes nos enteramos directa o indirectamente de cómo se cometen injusticias todos los días en los juicios ventilados en los tribunales civiles y familiares, precisamente por servidores públicos que se supone deberían de ser imparciales, pero que resuelven a favor o en contra de una de las partes ya sea por haber recibido un “incentivo” económico, por quedar bien con algún funcionario poderoso del Gobierno que tiene un interés oculto en el resultado del juicio, o simplemente por rencor hacia un abogado que no hace “negocios” con ellos.

Estamos convencidos de que en tanto no se ataque la corrupción judicial, de nada servirá que la economía mejore o que mejore la calidad de la educación, porque tarde o temprano esos temas también se verán afectados por la corrupción judicial. Por eso pensamos que debe hacerse algo inmediato para desterrar ese tipo de conductas inmorales e ilegales.

Las soluciones legales a los problemas de corrupción judicial están totalmente en manos del Supremo Tribunal de Justicia en el Estado, pero este tribunal, en lugar de iniciar y tramitar rápida y eficazmente los expedientes relativos a las pocas quejas que se presentan contra funcionarios corruptos, ineficientes o ineptos, para sancionarlos con la severidad que ameritan sus actos ilegales, simplemente los cambia de juzgado y los envía a otra ciudad.

Podemos pensar que por lo menos el cambio trae como beneficio que esos servidores públicos ya no hagan daño en el lugar donde estaban, pero al pensar así perdemos de vista que van a seguir haciendo daño en el lugar a donde los envían y, por lo tanto, nada quedo solucionado, pues el verdadero resultado eficaz consiste en desterrar la corrupción judicial, sancionando severamente a los que la cometen, para que los demás servidores públicos la piensen varias veces antes de ceder a esa tentación.

Cambiar de adscripción a servidores públicos cuya imparcialidad y honestidad han sido cuestionadas varias veces, y pensar que con eso se soluciona el problema, es tanto como cambiar de barril a una manzana podrida. Para empezar, si el cambio se hizo demasiado tarde, la manzana podrida ya echo a perder a las demás; pero adicionalmente, también va a echar a perder a las manzanas que estén en el nuevo barril a donde la cambian. ¿Verdad?
 
Por: David Cristóbal Álvarez Bernal, Socio Director de Bufete Alvarez y Asociados, S.C.
 
Periódico Noroeste. 27 de abril de 2011. Pág. 4B.
 
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